El T-MEC es una herramienta que permitirá al país salir adelante

*Texto Publicado por la senadora Mónica Fernández Balboa en el periódico Publímetro.

 

México y el mundo nos enfrentamos a una situación muy compleja en diversos aspectos. Como consecuencia de la pandemia del Covid-19, aunada a otros factores como los diferendos comerciales entre China y Estados Unidos o la depreciación del petróleo por falta de acuerdos entre los principales productores y exportadores. Como todas las situaciones críticas las causas de origen son diversas.

En el caso de México, varios analistas e instituciones, incluso el propio gobierno, han advertido de que pueden venir tiempos difíciles en el terreno económico. Por ello, nuestro país debe echar mano de todos los instrumentos a su alcance para disminuir los efectos negativos de una circunstancia inédita en el mundo. Sin duda, el T-MEC es una herramienta que permitirá al país salir adelante, ya que favorece al sector productivo exportador.

En ese sentido, el tratado comercial con Canadá y Estados Unidos será de gran ayuda, pero debemos verlo solo como un elemento más de la solución. El comercio exterior hacia los países de Norteamérica, pero también a los de Europa y de Asia debe ser una palanca que impulse a nuestra economía.

Parte fundamental de ella también es apostarle al mercado interno y para ello es muy importante que las y los mexicanos procuremos consumir productos con alto contenido nacional, especialmente aquellos que generan más empleos. Es clave que nuestra planta productiva se mantenga. Es decir, se requiere un gran esfuerzo solidario para que las medianas y pequeñas empresas, las cuales representan alrededor del 80 por ciento de los puestos de trabajo, puedan seguir laborando en estos tiempos de incertidumbre.
Debemos aprovechar todos los factores que nos favorecen con los que contamos como son una gran cantidad de recursos naturales, capacidad de producción, pero sobre todo el gran valor que tienen los trabajadores y empresarios mexicanos, La activación de la economía depende, en gran medida, del esfuerzo colectivo y coordinado de todos los que participan en ella con un compromiso firme a favor del desarrollo de México.

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Conservar empleos, necesario para reactivar economía tras pandemia

  • Columna publicada por la Sen. Mónica Fernández Balboa en el periódico Publímetro.

 

Ante la pandemia que afecta a gran parte del mundo, lo primero y lo más importante que debemos hacer es cuidar la salud de todas las personas. En el caso del impacto económico por la situación que estamos viviendo es necesario tomar medidas que contribuyan a evitar el deterioro en especial de las y los trabajadores y sus familias.

En ese sentido, se requiere que las empresas hagan su mayor esfuerzo para mantener los empleos activos. Es indispensable que para reactivar la economía se conserven las fuentes de trabajo. De otra forma, las cosas únicamente se complicarían más.

Por su parte, los gobiernos federal, estatales y municipales deben mantener finanzas públicas sanas y apegarse a las políticas de austeridad de manera responsable, para que el gasto público se concentre en todas aquellas acciones que generen la mayor derrama económica posible, como es el caso de las actividades productivas, al tiempo de sostener los programas de apoyo a la sociedad, en particular aquellos que están orientados a las personas y comunidades más vulnerables.

Una acción fundamental y en que todas las personas pueden contribuir a que la pandemia y otros factores no afecten gravemente nuestra economía es que las y los mexicanos privilegiemos el consumo de productos elaborados en el país. De esa manera, estaremos dando trabajo a nuestros paisanos y ayudaremos a que miles de medianas, pequeñas y microempresas, que generan la gran mayoría de los empleos en nuestro país se mantengan activas. Seguramente, habrá muchas otras decisiones que se deban tomar para la reactivación de la economía, pero todas deben tener como objetivo central proteger el empleo y el patrimonio de todas y todos. Si nos solidarizamos, como lo hemos hecho tantas veces, el país superará con éxito nuevamente la adversidad.

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Confianza en la infraestructura hospitalaria frente al coronavirus

  • Columna publicada por la Sen. Mónica Fernández Balboa en el periódico Publímetro.

 

La pandemia global declarada por la Organización Mundial de la Salud está siendo atendida en México conforme al protocolo emitido por esa institución internacional en su carácter de autoridad rectora en materia sanitaria. En nuestro país se han declarado 82 casos confirmados, pero hasta el domingo pasado solo el 17% necesitaron hospitalización y de ellos solo 2 se encuentran grave. La información médica señala que la gran mayoría de los casos deben ser atendidos en sus casas y no requieren internamiento o tratamiento en un sanatorio.

La Secretaría de Salud ha detectado a poco más de 300 personas que han estado en contacto con quienes sí fueron infectadas, pero únicamente 16 de ellas han presentado algunos síntomas. En ese sentido, destaca que el 60 por ciento de las personas enfermas han sido atendidas en centros de salud del sector público. Hay que tomar en cuenta que es probable que estos datos cambien por la evolución natural de la propia epidemia.

Sin duda, México cuenta tanto por el personal médico como por la infraestructura hospitalaria, por ello debemos tener confianza. De acuerdo, con las autoridades de nuestro país lo más importante hasta este momento es la prevención de mayores contagios.

Por eso, se han instrumentado amplias campañas de información y se han tomado medidas en todas las instituciones públicas para evitar la propagación de la enfermedad, cuidando en no caer en especulaciones o acciones que aumenten los riesgos.

 

En las últimas semanas, además de la difusión de información veraz y objetiva que en si misma ya es una acción sanitaria, el sector salud del orden federal y estatal se ha venido preparando para atender adecuadamente los casos en los que se sospeche o se confirme la presencia del Covid 19. Si todos actuamos con prudencia y acatamos las recomendaciones sanitarias, podremos sortear de mejor manera esta lamentable situación mundial.

 

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Momento crucial para la igualdad de género

Texto publicado por la presidenta del Senado de la República, Mónica Fernández Balboa, en MILENIO Diario el 07 de marzo 2020.

 

La lucha por los derechos de las mujeres no inició ahora, sin embargo, por múltiples razones este 2020 pasará a la historia como un año crucial para la igualdad de género en México y el mundo. En febrero, los abominables feminicidios conmocionaron al país entero y detonaron una presión social sin precedentes que exige erradicar todas las formas de violencia y discriminación que afectan a las mujeres.

 

El problema es que las mujeres comenzamos desde puntos de partida distintos que los hombres y tenemos que sortear más obstáculos que ellos en el camino de la vida. Iniciamos desde más atrás, soportamos mayores cargas y enfrentamos riesgos y amenazas espantosas por el solo hecho de ser mujeres.

 

Ante la coyuntura internacional y el resurgimiento de una nueva ola feminista que reclama con vigor y hartazgo plenamente justificados, México está llamado a hacer una evaluación crítica que le permita llevar a cabo las transformaciones jurídicas, políticas y sociales que se requieren para garantizar los derechos de las mujeres. Los métodos de lucha han variado a lo largo del tiempo, pero están unidos por la misma causa. Muchos de los derechos que hoy damos por descontados, son las conquistas de las mujeres que lucharon en el pasado. En el siglo XXI tenemos que hacer un esfuerzo por tender puentes generacionales que nos permitan seguir avanzando.

 

Un día sin mujeres constituye un llamado de atención para la sociedad y para el Estado mexicano en el sentido de transformar el orden de las cosas que limita y vulnera a las mujeres de manera cotidiana El paro del 9 de marzo nos recuerda que México no podría funcionar sin la existencia y participación de sus mujeres. Como sociedad y como Estado debemos hacer nuestra la protesta de las mujeres. Las mujeres no buscamos privilegios. No buscamos permisos ni actitudes condescendientes. Las mujeres no aceptamos la solidaridad simulada motivada por el oportunismo político. Lo que buscamos es vivir en una sociedad en la que se puedan ejercer los mismos derechos que los hombres. Nada más, pero tampoco nada menos.

 

A pesar de la coyuntura crítica que vivimos, hay razones fundadas para ser optimistas. En primer lugar, tenemos una sociedad que empuja con fuerza la reivindicación de las mujeres y que cada vez manifiesta un mayor rechazo a fenómenos que antes eran generalmente aceptados, como el maltrato y la discriminación. En las últimas dos décadas, el Congreso de la Unión ha intensificado la producción normativa en materia de igualdad, con resultados como la Ley General de Igualdad entre Mujeres y Hombres, la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, los presupuestos de género, la tipificación del feminicidio y la paridad de género en los órganos legislativos federales y locales.

 

En la Legislatura de la Paridad no nos hemos quedado atrás y, en menos de dos años, hemos dado otros pasos relevantes, como la prisión preventiva oficiosa para los delitos de feminicidio, violación y trata de personas; la reforma educativa que incluyó a la perspectiva de género en los planes y programas de estudio; la prohibición del matrimonio infantil; la paridad en todo y los derechos de las trabajadoras del hogar. Es cierto, la igualdad de género no se alcanza por decreto, pero las normas son una condición necesaria e indispensable para reconocer los derechos de las mujeres, así como para hacerlos exigibles y justiciables. De ahí la importancia de mantener a la igualdad de género como una prioridad de la agenda legislativa.

 

Hoy no se ha reconocido que el actual gobierno abrió una agenda en favor de la mujer que no tiene precedentes. Los poderes Ejecutivo y Legislativo tienen una integración paritaria y se ha avanzado en tal sentido en la conformación del Poder Judicial, como se hará con el INE y con otros organismos. Se debe reconocer que estos cambios, aun siendo importantes, son insuficientes frente al problema. Por tanto, se requiere un viraje político profundo orientado a iniciar un  proceso de cambios en la cultura nacional, con objeto de atacar las causas históricas de la desigualdad de las mujeres frente a los hombres en todos los ámbitos del desarrollo, y particularmente las formas de violencia extrema existentes.

 

Los retos que impiden la equidad de género y propician la violencia y el feminicidio son enormes; de ese tamaño debe ser la respuesta. Esto implica, en cierto sentido, una transformación cultural en el desarrollo nacional, principalmente en el desarrollo de valores que coadyuven a la solución de este complejo problema. Necesitamos impulsar procesos legislativos y decisiones administrativas para construir un sistema de acciones afirmativas a favor de las mujeres en diversas materias del desarrollo, principalmente en aspectos de educación, salud, trabajo, justicia, protocolos contra la violencia, campañas institucionales de comunicación social y participación del sector privado en las luchas feministas.

Hoy existen las condiciones políticas, sociales y culturales para acelerar el paso y poder hacer de este siglo XXI, el siglo de la igualdad sustantiva. El Senado de la República no dará un paso atrás en esta lucha por la igualdad.  

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Conferencia “Paridad de género en puestos de liderazgo”

 

Buenos días, es un honor reunirme con la Asociación Mexicana de Mujeres Empresarias, organismo que agrupa a las micro, pequeñas, medianas y grandes empresas del país encabezadas por mujeres mexicanas, quienes contribuyen todos los días al desarrollo económico de nuestro país, a la generación de empleos de calidad y, sobre todo, al empoderamiento y a la autonomía de las mujeres.

 

Con más de 4 mil afiliadas en todo el territorio nacional, la AMEXME no solo se ha consolidado como la red de negocios de mujeres más grande de México, sino que, además, se ha convertido en un referente nacional e internacional por su capacidad de organización, talento y visión social.

 

Las socias, accionistas y dueñas que integran a este organismo, son un ejemplo viviente de la capacidad emprendedora de las mujeres y del impacto positivo que tiene nuestra presencia en los más altos puestos de dirección de los diferentes sectores productivos: en la gastronomía, la hotelería, los servicios, el transporte y el comercio.

 

En su más de medio siglo de historia, la AMEXME ha derribado mitos y estereotipos de género propios de la cultura machista. Ha roto innumerables techos de cristal y, al mismo tiempo, ha hecho un esfuerzo importante por promover la sororidad, esa hermandad que nos une a las mujeres bajo la premisa de que juntas, somos invencibles.  

 

En ese sentido, la AMEXME es una aliada estratégica para continuar avanzando en la construcción de una sociedad más igualitaria, una sociedad que reivindique los derechos de las mujeres y elimine las barreras que obstaculizan su pleno desarrollo.

 

Esta conferencia versa sobre la paridad de género en puestos de liderazgo, pero resulta inevitable tratar este tema sin referirnos antes a la difícil coyuntura en la que nos encontramos, y que ha colocado a los derechos de las mujeres en el centro de la discusión pública nacional.

 

Es verdad que ningún país del mundo, ni siquiera los más avanzados, han logrado alcanzar la igualdad de género, pero los problemas que tenemos aquí son especialmente graves, porque suponen una auténtica amenaza para la sobrevivencia de las mujeres.

 

Debemos reconocerlo, estamos en medio de una crisis social, donde la violencia de género no escapa. Duele decirlo, pero cada día, 10 mujeres son asesinadas de manera cobarde y vil, por el simple hecho de ser mujeres.

 

Este problema debe ser tratado con urgencia, sobre todo, considerando que la barbarie contra las mujeres no solo ha crecido en número, sino que también ha escalado en cuanto a la saña y crueldad con las que se violenta a las mujeres.

 

No terminamos de reponernos de una tragedia, cuando ya nos enteramos de otra igual o más espantosa que la anterior.

 

Lo peor es que casos como los de Abril, Ingrid y Fátima no son hechos aislados, sino que forman parte de un contexto de violencia,

 

discriminación y adversidad al que nos enfrentamos las mujeres todos los días: en la familia, en la escuela, en las calles y en el trabajo.

 

Según el INEGI, seis de cada 10 mujeres han sido violentadas por sus parejas, 3 de cada diez han padecido acoso sexual cibernético y se estima que el 10% de todas las mujeres fueron abusadas sexualmente durante la infancia.

 

Pero también quiero hablarles de otro tipo de violencia, la laboral y económica. De acuerdo con el Censo Económico 2019 del INEGI, en México existen 35.4 millones de personas ocupadas, de las cuales el 43.8% son mujeres. 

 

Poco a poco, las mujeres hemos venido conquistando espacios en la economía, pero con frecuencia ganamos menos dinero que los hombres, nos cuesta más trabajo ocupar puestos ejecutivos y enfrentamos mayores obstáculos que los hombres. Ustedes saben bien que así es.

 

Estos problemas no son exclusivos de nuestro país. En el mundo, una mujer gana en promedio 20% menos que un hombre y se estima que, al ritmo que vamos, esta brecha tardará 200 años en cerrarse.

 

En el caso de México, la brecha salarial de género es del 11%. Ciertamente, somos el país de la OCDE que más ha disminuido esta brecha en los últimos 20 años. Sin embargo, seguimos enfrentando otro tipo de barreas de género.

 

De acuerdo con un estudio del Foro Económico Mundial sobre oportunidades económicas y laborales de las mujeres, México ocupa la posición 122 de 149 países evaluados.

 

Las trabajadoras en México tienen que realizar dobles y hasta triples jornadas de trabajo, al hacerse cargo del cuidado de los hijos e hijas y de las labores del hogar, además de sus actividades laborales.

 

Incluso entre nosotras las mujeres existen brechas por cuestiones como la maternidad. De hecho, somos el país de América Latina que reporta una brecha salarial mayor entre mujeres madres y no madres, con 33.2%.

 

Este clima de discriminación, tratos injustos, brechas y violencia hacia las mujeres es justamente lo que ha motivado a muchas de ellas a tomar las calles o a organizarse -como ustedes- exigiendo que se pongan en marcha políticas públicas más efectivas para la resolución de los problemas que nos afectan. ¡Así también debemos luchar por desterrar al machismo y a la misoginia de la sociedad!

 

Las mujeres estamos alzando la voz y nos deben escuchar, pero también debemos escucharnos y atendernos entre nosotras, con empatía, sensibilidad y altura de miras.

 

Ahora bien, no partimos de cero. México ha dado importantes avances que merecen reconocerse, no como un auto consuelo, sino como una demostración palpable de que juntas y unidas, podemos impulsar con éxito las transformaciones que se requieren para lograr la igualdad de género.

 

En esta LXIV Legislatura, hemos aprobado diversas reformas que buscan precisamente la reivindicación de los derechos humanos de las mujeres, así como el desvanecimiento de las brechas de género en nuestro país.

 

Una de estas reformas es la de paridad de género, que ordena la observación de este principio en la integración de los órganos autónomos y las secretarías de despacho a nivel federal y local.

 

La llamada “paridad total” ha sido una de las acciones más visibles y difundidas, pero quisiera señalar que, en esta misma Legislatura, hemos aprobado otras reformas que buscan saldar deudas históricas con las mujeres, como la seguridad social para las personas trabajadoras del Hogar, la clasificación del feminicidio como delito grave en la Constitución, la prohibición el matrimonio infantil y la paridad de género en los consejos de administración de la Banca de Desarrollo.

 

No obstante lo anterior, nos queda todavía un largo tramo por recorrer. Entre los pendientes que tenemos se encuentra en primer lugar erradicar con todas las formas de violencia que atentan contra la vida y la dignidad de las mujeres.

 

Este problema es de todas y de todos. La solución también tiene que venir de todas y de todos.

 

¿Qué le toca al gobierno? me refiero también, a las legisladoras y legisladores e integrantes del poder legislativo.

 

  • El Gobierno debe revisar las políticas públicas para atender con un enfoque integral y transversal las causas y consecuencias de la violencia de género.
  • Los ministerios públicos y las policías aplicar los protocolos especializados previstos en la ley para atender de manera inmediata a las mujeres víctimas del delito.
  • Las y los juzgadores deben adoptar la perspectiva de género como una directriz en la resolución de los casos que se les asignan.
  • En el Poder Legislativo, nos corresponde revisar y corregir la legislación que propician la discriminación y la vulneración de derechos de las mujeres.

 

¿Y desde la sociedad que se debe plantear? ¿Qué cambios debemos promover en el sector privado? ¿Cómo avanzar? Definitivamente con la propia paridad de género en puestos de liderazgo

 

  • Desde el punto de vista económico, debemos promover incentivos a las empresas que promuevan: la igualdad de género a través de la igualdad salarial y el combate al hostigamiento y acoso sexual laboral.
  • Propongamos y exijamos la presencia de las mujeres en los consejos de administración en forma paritaria.
  • Impulsemos horarios laborales flexibles para las mujeres.

Sé que ustedes pueden hacerlo, ¡que juntas podemos!

 

Una vertiente en la que necesitamos avanzar más para empoderar a las mujeres es la autonomía económica, lo cual no solo es benéfico para las mujeres, sino para el país en su conjunto.

 

Cuando una mujer se inserta en el mercado laboral, tiene mayores herramientas para ejercer sus derechos, pero no solo eso. De acuerdo con múltiples estudios, las empresas encabezadas por mujeres son las más rentables, productivas y eficientes.

 

Por todo esto celebro la oportunidad que tengo de dialogar con ustedes, las mujeres empresarias mexicanas, que aportan su talento, capital y trabajo en beneficio de la prosperidad del país.

 

El éxito y expansión de la Asociación Mexicana de Mujeres Empresarias es un testimonio de la capacidad y visión de las mujeres para producir, innovar y crear lazos de solidaridad.

 

Queridas amigas, ustedes, las socias, accionistas y empresarias de la AMEXME son una inspiración para las mujeres de nuestro país.

 

La AMEXME es un símbolo del empoderamiento de las mujeres y, por tanto, una aliada estratégica en la construcción de un país más igualitario.

 

En el marco de este tercer foro regional empresarial, les expreso mi más amplio reconocimiento. Por esto, les invito a que cerremos filas entre nosotras y con nuestro gobierno para plantear alternativas y soluciones frente a los problemas que nos afectan como mujeres.

 

Deben saber que cuentan conmigo, que soy una aliada de sus luchas, desde cualquier trinchera, como ciudadana, como servidora pública, como Presidenta de la Mesa Directiva del Senado, como Senadora, como mujer líder. ¡Soy una de Ustedes!

 

Porque como dicen y dicen bien: ¡solas invisibles, unidas invencibles!

Muchas gracias.

Unir esfuerzos contra coronavirus en México

En las últimas semanas las noticias sobre la aparición de un nuevo virus que afecta la salud de las personas en distintos países ha llevado a la Organización Mundial de la Salud y a los gobiernos a tomar medidas emergentes para evitar que la infección se propague más. Por eso, el organismo internacional ha actuado con gran responsabilidad y sin causar alarmas ha tomado la decisión de emitir directrices sanitarias a los estados miembros que forman parte de ella.

Esas medidas de contención consisten en que las autoridades de salud mantengan una vigilancia activa que disminuyan los riesgos de que el virus vaya de un país a otro; de igual forma deben tomar acción para la detección temprana y, en su caso, proceder al aislamiento de las personas que pudieran estar infectadas, así como darle seguimiento a todos aquellos que pudieran haber estado en contacto con la enfermedad, pero lo más importante son las actividades de prevención.

En ese sentido, afortunadamente hasta ahora en México no se han reportado casos positivos del coronavirus. Aunque ha habido algunos reportes de posibles contagios, las autoridades y médicos han actuado conforme a los protocolos nacionales e internacionales para atender a las personas y se ha descartado su presencia en nuestro país.

De cualquier forma, dada la emergencia declarada por la Organización Mundial de la Salud es necesario reforzar las medidas preventivas. El gobierno federal, de las entidades y de los municipios y alcaldías deben llevar a cabo todo lo que se requiera y poner a disposición de la población toda la infraestructura de salud para evitar que el coronavirus se convierta en un problema de salud pública, pero lo fundamental es que la ciudadanía cobre conciencia de la situación y se sume a las acciones del sector salud. Para evitar que se propague el coronavirus es indispensable la colaboración entre autoridades, pero aún más lo es la participación ciudadana.

Texto publicado por la Sen. Mónica Fernández Balboa en diario Publímetro AQUÍ

Migrantes por una vida digna

Nuevamente el tema migratorio se ha con­vertido en un asunto de atención de la opi­nión pública, debido a que en la frontera sur de México están surgiendo presiones de grupos de centroamericanos que buscan pasar por nuestro país en busca de una for­ma de vida distinta en Norteamérica.

La incursión de numerosos contingen­tes, principalmente de personas que vienen de Honduras está llamando la atención de las autoridades federales y locales y por su­puesto de la sociedad en general.

Se trata de un asunto delicado, pues el primer punto que debe cuidarse es el res­peto de los derechos humanos de los mi­grantes y cualquier acción que se tome también debe ser congruente con la legisla­ción mexicana.

La migración es un asunto complejo, pues es evidente que en este caso se trata de movimientos sociales que salen de sus luga­res de origen impulsados por la situación de pobreza en que se encuentran esas perso­nas y la falta de oportunidades por las con­diciones de un desarrollo precario en sus países.

Esa es la causa principal de que tengan que abandonar su tierra y a sus familias.

Por eso, el Estado mexicano ha expresa­do su solidaridad con los migrantes y les ha ofrecido tener una estancia en el país, den­tro del marco de la Ley, con la condición de que el ingreso al país sea de forma ordenada y pacífica.

Para ello, se requiere actuar con gran sensibilidad y que todas las acciones sean respetuosas de los derechos humanos de los migrantes.

En ese sentido, la política migratoria so­lidaria y de apoyo a las naciones de donde salen para impulsar su desarrollo permiti­rán que esos movimientos sean más orde­nados e incluso disminuyan con el tiempo.

Por lo pronto, nuestro país debe actuar, como lo ha venido haciendo en los últimos meses, con prudencia y en forma humani­taria comprendiendo que la gran mayoría de esas personas lo único que buscan es una oportunidad para alcanzar una vida digna.

Texto publicado por la Sen. Mónica Fernández Balboa en diario Tabasco Hoy AQUÍ

Nada justifica lucrar con medicamentos

En primer lugar, debemos asumir que cualquier enfermedad merece nuestra comprensión y solidaridad, más aún cuando se trata de niñas y niños quienes requieren atención médica. Lamentablemente, el sistema de salud ha atravesado durante mucho tiempo por circunstancias difíciles. Para nadie es un secreto que los hospitales públicos en todo el país padecen enormes carencias.

El personal médico y de enfermería con mucha frecuencia deben trabajar con recursos muy escasos y en condiciones extremadamente difíciles. El caso de las medicinas durante años se trató con gran indolencia, al grado que el cuadro básico se fue reduciendo al mínimo y cuando se trata de cuestiones especializadas en enfermedades como el cáncer el problema aún es mayor. Los tiempos de espera suelen ser largos y en muchos lugares no existe lo necesario para atender debidamente a los pacientes.

De ahí que fuera indispensable hacer un cambio profundo. Lamentablemente, la salud de los mexicanos fue tratada como un asunto económico-financiero y no como un derecho humano como lo establece nuestra Constitución. Esto es inaceptable y es peor cuando para algunos es una cuestión solo de negocio, incluso de carácter internacional.

En el caso del abasto de medicamentos para el cáncer en niñas y niños nada justifica que se lucre o que por errores burocráticos se retrase su tratamiento. Existe evidencia de que los componentes para la elaboración de las medicinas para su atención están escaseando y que por lo tanto hay especulación en diversas partes del mundo y ello, en ocasiones dificulta que en nuestros hospitales se actúe con oportunidad.

Por eso, es fundamental que las autoridades responsables del sector salud reaccionen con prontitud y que se haga un diagnóstico objetivo y preciso del problema para resolverlo. En el caso de que se encuentren desviaciones o negligencias de servidores públicos se debe aplicar la Ley, así como formular una estrategia que permita corregir errores y garantizar a todos, en especial a los niños enfermos, el acceso a los servicios médicos y tratamientos que necesiten.

Texto publicado por la Sen. Mónica Fernández Balboa en diario Publímetro AQUÍ

Mundo convulso

En los últimos tiempos el mundo está vivien­do circunstancias de gran incertidumbre y un sinnúmero de situaciones complicadas de las que México no es ajeno. La agenda in­ternacional presenta escenarios en distintos lugares que requieren de un trabajo intenso de negociación y diálogo para encontrar so­luciones. En ese sentido, la conducción de la política exterior corresponde legalmente al Ejecutivo Federal. Sin embargo, es una res­ponsabilidad compartida con el Senado de la República, el cual tiene un papel fundamen­tal en el análisis y seguimiento, así como en el acompañamiento del papel que desempe­ña nuestro país en el entorno global.

Las relaciones internacionales pasan por condiciones difíciles. En el terreno eco­nómico las diferencias entre las economías más fuertes, entre las que ubica nuestro país han obligado a renovar los instrumen­tos que facilitan el intercambio comercial. Por eso, la Cámara de Senadores ha dado especial seguimiento y ha actuado con opor­tunidad en la aprobación del Tratado con Estados Unidos y Canadá. De lo que se trata es aprovechar todos los mecanismos exis­tentes para impulsar el desarrollo nacional y propiciar que se traduzcan en mayor bien­estar para nuestra población.

En el ámbito político, México está re­cuperando un papel más activo para con­tribuir, con apego estricto de los principios constitucionales de política exterior de li­bre determinación, no intervención y res­peto y promoción de los derechos humanos, en los procesos que se están viviendo en otras naciones, en especial en la región lati­noamericana.Más recientemente, estamos al pendiente de lo que ocurre en el ámbi­to mundial, ante riesgos para la paz, como son los acontecimientos en Medio Oriente. México ha insistido en la necesidad de evi­tar las confrontaciones armadas y recurrir al Derecho Internacional, así como a los me­dios diplomáticos para resolver las diferen­cias entre los países. La frágil situación que vivimos exige de prudencia, sensibilidad y desplegar todas las posibilidades de la nego­ciación para lograr los acuerdos necesarios entre todas las naciones. En sentido, el Sena­do mexicano está muy atento de la evolución de las situaciones complejas y está trabajan­do de cerca con los responsables de las re­laciones internacionales para que México participe, de manera soberana y al mismo tiempo solidaria, en un concierto interna­cional más justo y armónico que promueva el desarrollo de todas las naciones.

Texto publicado por la Sen. Mónica Fernández Balboa en diario Tabasco Hoy AQUÍ

Trabajo Transformador

El día de hoy concluye el año 2019 y como es común hacerlo, es una buena oportunidad para revisar lo que hemos realizado para po­der evaluar lo que se requiere para adelan­te. En muchos aspectos, el año que termina fue muy importante para México, ya que to­dos los sectores de la sociedad estamos sien­do parte fundamental de uno de los cambios más profundos que hemos vivido.

En ese sentido, el Poder Legislativo, en general, y el Senado en particular han apor­tado, con responsabilidad, su esfuerzo para hacer las reformas que se necesitan. En es­te año, tan solo en la Cámara de Senadores, entre septiembre y diciembre, se aprobaron un total de 109 asuntos, entre reformas a la Constitución y leyes secundarias, entre los que destacan los temas de educación, pro­tección del maíz, un nuevo instituto de salud para el bienestar, equidad de género, evasión fiscal, democracia incluyendo la revocación de mandato y la consulta popular y otros de gran impacto social como son los de protec­ción a niños, niñas y adolescentes en especial a los niños migrantes, entre otros.

De manera responsable y con un sano e intenso debate de ideas, desde el Senado tra­tamos de contribuir a la transformación del país mediante leyes que buscan apoyar la re­cuperación de la paz social, el impulso al desa­rrollo, el respeto a los derechos humanos y la promoción del desarrollo con un enfoque so­cial. En todo este proceso de cambios ha sido fundamental recurrir a la política como me­dio para construir acuerdos entre las diversas fuerzas que representan a los ciudadanos y a las entidades, pero en esta nueva época tam­bién es indispensable escuchar de viva voz lo que la sociedad espera y lo mucho que tiene que aportar para perfeccionar nuestro marco jurídico. Por ello, a lo largo de este año, en es­pecial en el periodo de septiembre a diciembre, impulsamos el parlamento abierto como un extraordinario mecanismo de participación social en la formulación de leyes. Así, 2019 fue de intensa labor transformadora que seguire­mos impulsando en este nuevo año.

Permítanme este medio para desearles a mis paisanas y paisanos tabasqueños que el 2020 sea pleno de trabajo, salud, armonía y paz para cada uno y sus familias.

Texto publicado por la Sen. Mónica Fernández Balboa en diario Tabasco Hoy AQUÍ