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Unidad regional en la Cumbre de las Américas

Apuesta por unidad regional y por nuevos espacios de entendimiento

La relación entre México y Estados Unidos se caracteriza por una gran complejidad. De entrada, compartimos una de las fronteras más extensas del mundo con más de tres mil kilómetros, diariamente se comercializan millones de dólares entre ambos países, el cruce de personas se cuenta por miles y tenemos un tratado comercial que conforma una de las regiones económicas más poderosas del planeta, solo por mencionar algunos aspectos.

De igual forma, existe una agenda cotidiana de otras cuestiones que obliga a una acción coordinada y a la colaboración entre las dos naciones. Todos esos asuntos y otros más ponen de manifiesto una amistad de más de 200 años en los que ha habido incluso momentos muy difíciles y presiones, pero también han abierto importantes oportunidades.

La historia de las relaciones méxico-norteamericanas muestra grandes retos y si hacemos un análisis objetivo veremos que no siempre hemos estado de acuerdo; que como estados soberanos hemos tenido diferencias y que, mediante el diálogo diplomático, se han podido superar.

El gobierno que encabeza el presidente López Obrador ha sido claro, en ese sentido, y lo hizo respecto a la reciente Cumbre de las Américas. En las que nuestro país ha expresado en forma clara y firme que en el contexto actual debe incluirse a todos los países del continente para encontrar soluciones a nuestros problemas comunes.

La ausencia del mandatario mexicano en ese encuentro fue un mensaje que apuesta por la unidad regional, pero también dejó abierta la posibilidad de que en un futuro próximo, tan pronto como el próximo mes, de que los titulares de los ejecutivos se reúnan en Washington para revisar los asuntos pendientes y seguir avanzando en su atención.

Ello nos habla de una relación madura, en la que con respeto a las posiciones de cada país continuará el trabajo conjunto, haciendo a un lado las diferencias, sobre todo políticas, para mejorar las condiciones de vida de los mexicanos que vivimos de este lado y del otro de la frontera.

Por ello, debemos tener confianza en que la buena voluntad y la sensibilidad de los gobernantes permitirán construir nuevos espacios de entendimiento en beneficio de México y de Estados Unidos.