fbpx

Prueba PISA olvida diferencias regionales y condiciones de desigualdad

Los resultados de México en la prueba PISA son un reflejo de la desigualdad social entre los países miembros de la OCDE

 

En principio, conviene establecer que cualquier esfuerzo para mejorar la educación de nuestros niños y jóvenes debe reconocerse. Sin embargo, también hay que admitir que la prueba PISA, elaborada y aplicada por la OCDE en los países que integran esa organización, debiera tomar en cuenta diversos factores.

 
Entre otros, el grado de desarrollo de los lugares en donde se aplica y, por supuesto, cuestiones coyunturales, como ocurrió en el 2020, que fue un año atípico a nivel mundial como consecuencia de la pandemia del covid-19.

El nivel de desarrollo es una cuestión importante, toda vez que en la OCDE participan naciones muy diversas como, por ejemplo, Estados Unidos, Japón, Alemania, Italia o Francia, que evidentemente tienen una economía por encima de la nuestra. De esta forma, los resultados entre países pudieran ser incomparables entre un país como el nuestro y los otros.

Por otra parte, habría que tomar en cuenta que en México estudian millones de niños y jóvenes, y que el estudio PISA solo es una encuesta que evalúa solo entre 4,500 y 10,000 personas de 15 años. Sus resultados tampoco toman en cuenta las diferencias regionales o las condiciones de desigualdad que existen en México y que sin duda representan el mayor reto que tenemos por delante.

 

El covid-19, como lo han señalado las autoridades educativas, fue un elemento que sin duda también debe tomarse en cuenta. Durante un largo periodo, las escuelas de todos los niveles tuvieron que suspender sus actividades, aunque hubo clases a distancia a través de internet y otros medios.

Aun así, se perdió un tiempo importante en la formación de niños y jóvenes que ahora se busca recuperar para elevar la calidad educativa y cerrar la brecha de desigualdad interna, para que todas y todos los mexicanos puedan competir en mejores circunstancias a nivel internacional.

Lee este artículo en Publimetro AQUÍ

Quemando libros de texto la derecha quiere regresar a la Inquisición y fascismo

  • Posicionamiento de la Sen. Mónica Fernández Balboa,  Presidenta de la Primera Comisión, desde la tribuna de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión.

Son mentiras los comentarios sobre el comunismo y el adoctrinamiento y demás falacias de origen retrógrada respecto al nuevo modelo educativo. En estos libros no hay textos de Marx, ni de Lenin, ni de Engels ni de ningún tipo de pensamiento del que argumentan. No se dejen engañar por quienes por más de 500 años han sometido ideológicamente al pueblo.

Hablan que es por los niñez y felicitan a gobernadores que anunciaron que no van a entregar libros, y casualmente acabamos de aprobar exhortar a los congresos de esos mismos gobernadores, a tipificar como delito la pornografia infantil, armonizada al código penal federal. Así que la oposición con lo de siempre, el doble discurso y la doble moral ¡son unos farsantes!

Se está transformando el país y en estos nuevos libros se reconoce la igualdad, la equidad de género y de derechos que antes no existían. El Gobierno de México escuchará todas las voces, una vez que se conozcan estos libros, porque vivimos en una democracia donde el pueblo es el que manda. Llamar a quemar los nuevos libros de texto de primaria es un gran retroceso en la civilización, lo que queremos son mujeres y hombres con pensamiento crítico. Por mucho que la derecha quiera volver a las prácticas de la inquisición y del fascismo, que sepan que ¡no lo vamos a permitir!

Un regreso a las aulas con la colaboración de todos

La educación de niños y jóvenes debe entenderse como una actividad esencial para el desarrollo nacional, además por supuesto de que se trata de un derecho humano consagrado en nuestra Constitución.

 

Ante la pandemia que afecta a la mayoría de los países, el gobierno tuvo que tomar decisiones drásticas para evitar mayores contagios.

En ese sentido, han pasado casi 16 meses en que las clases presenciales fueron suspendidas, pero el sistema educativo ha continuado en funcionamiento a través del uso de las tecnologías digitales. Sin duda para ello han contribuido las y los estudiantes, y sus padres. Sin embargo, ahora es necesario dar un nuevo paso y restablecer la operación normal de las escuelas en donde sea posible.

 

Ante la disminución constante y sistemática del número de personas contagiadas, las autoridades educativas en conjunto con las de salud consideraron pertinente que el 30 de agosto el sistema de educación pueda regresar a la nueva normalidad con todos los cuidados establecidos.

Sin embargo, debido a la aparición de una nueva ola de la pandemia, el gobierno federal anunció que ese regreso deberá hacerse no solo conforme a las más estrictas normas sanitarias, sino que en cada entidad o región deberá evaluarse si es posible.

Nos enfrentamos ante una pandemia que lamentablemente durará algún tiempo más, como lo ha señalado la comunidad científica nacional e internacional.

En ese contexto, se requiere que todas y todos colaboremos, con solidaridad y respeto, para que la enfermedad no se propague más y comenzar a que las actividades cotidianas se vuelvan a iniciar, aunque sea de una forma distinta a la que estábamos acostumbrados.

La política que se ha determinado es flexible y, por tanto, dependiendo de las circunstancias que haya en cada entidad se deberá considerar la continuación o suspensión de las clases presenciales, pero siempre manteniendo en operación el sistema educativo nacional.