Tres años de gobierno de un tabasqueño ejemplar

Este 1 de diciembre de 2021 se cumplieron tres años de gobierno del licenciado Andrés Manuel López Obrador, nuestro paisano. Como nosotros sabemos, llegó al poder con una amplia legitimidad emanada del voto popular de millones de mexicanos de nuestro estado y de otros estados de la República que confiamos en él para conducir los destinos del país. Pero me gustaría compartir con ustedes la consideración de que, a diferencia de todos los presidentes que le precedieron en el cargo en este siglo XXI, su popularidad por la forma en que ha ejercido el poder se mantiene alta, y más del 65 % ciento de los mexicanos aprueban la forma en que gobierna.

 

Y esto se explica porque amplias franjas de la sociedad mexicana ahora han sentido en sus hogares directamente el apoyo del gobierno de la República. El cambio de la política neoliberal orientada únicamente por el beneficio económico, por otra política con sentido de justicia social que respeta y alienta la iniciativa empresarial, pero reconoce como prioridad atender las necesidades de los pobres primero. Y también se explica por un gobierno que, consecuente con la palabra empeñada, ha impulsado la austeridad de los servidores públicos de todos los poderes y órganos constitucionales autónomos del Estado, a través de la legislación y la confección de presupuestos austeros, y de una forma de comportamiento.

También el amplio apoyo popular al presidente, al menos en nuestra región, se explica porque con Andrés Manuel López Obrador se ha beneficiado al sureste mexicano. Se le ha sacado del olvido en el que la ha tenido los políticos de la Ciudad de México. Están en proceso de construcción tres grandes proyectos de infraestructura que dibujan un futuro más promisorio para las nuevas generaciones de tabasqueñas y tabasqueñas, como son el tren maya, la conexión interoceánica del Istmo de Tehuantepec, y la refinería de Dos Bocas.

Como he señalado, en estos tres años el presidente de la República ha orientado su gobierno a la atención de problemas ancestrales de los sectores sociales (los más pobres), así como de las regiones del país olvidadas en el pasado en la distribución de las grandes obras de infraestructura (sureste y noroeste). Por si ello fuera poco, ha tenido que dirigir los esfuerzos de miles y miles de médicos y enfermeros mexicanos del sistema nacional de salud, que han estado en la primera línea para la contención de ese formidable enemigo invisible que ha sido el SARs-Co2, que desafortunadamente se ha cobrado miles de vidas de compatriotas -no obstante ese gran y eficaz esfuerzo- en el que han participado también aportando su mejor esfuerzo, sucesivamente, los gobernadores de Tabasco Adán Augusto López Hernández, y Carlos Manuel Merino Campos. 

Pero quiero decirles que el cambio no ha sido fácil. No solo ha habido una fuerte resistencia en cuanto a las prioridades que deben orientar el gasto público federal por los beneficiarios de los gobiernos anteriores, tanto en el Congreso de la Unión, como en los medios de comunicación y en redes sociales. También los adversarios del movimiento de regeneración nacional han intentado detener las obras de gobierno mediante el abuso del derecho de acceso a la justicia y del juicio de amparo. No solo eso. Los adversarios han llegado hasta al extremo de esparcir infundios sobre la honorabilidad del presidente para intentar dañar sistemáticamente el desarrollo del país, especialmente de nuestra región, y sistemáticamente, en algunas ocasiones hasta de forma enfermiza, con tal de minimizar las acciones de nuestro Presidente Andrés Manuel López Obrador.

Por todo ello, debemos refrendarle nuestro apoyo político el año que entra, en el que esperamos se lleve a cabo, por primera vez en la historia del país, el ejercicio democrático ciudadano de revocación mandato, donde todas y todos participemos en la consulta popular sobre la permanencia en el cargo de presidente de la República del licenciado Andrés Manuel López Obrador.

 

En este ejercicio, en igualdad de condiciones con las voces que reniegan de esta transformación, podremos ratificar la confianza que le otorgáramos hace tres años, y dejar muy claro, que en Tabasco y México, somos más los que queremos igualdad, justicia y desarrollo.

 

Nuevo Gobierno

Columna publicada por la Sen. Mónica Fernández Balboa en diario Tabasco HOY.

El primero de diciembre próximo México vivirá un cambio sin precedente. Será el comienzo de un nuevo tiempo con un nuevo gobierno emanado de la voluntad de la mayoría de los ciudadanos que optaron por una profunda transformación. Durante décadas el país se estancó; el deficiente crecimiento económico sólo sirvió para profundizar las desigualdades entre una enorme mayoría y unos cuantos. Han sido tiempos en los que el autoritarismo y la insensibilidad se convirtieron en el modo de operar de una clase política distante del pueblo.

Es así que llegaremos al próximo sábado para arrancar un proceso histórico. Hay muchos y graves problemas. Sin embargo, la energía social que se expresó en las elecciones de julio es un impulso que debemos mantener para hacer realidad el cambio que la ciudadanía demanda y necesita. Surgirán críticas, pero eso no debe desanimar a nadie. Es natural en una sociedad plural y democrática que las falsas unanimidades no tengan cabida. Hay nueva manera de hacer política que en los siguientes años seguirá siendo el instrumento fundamental para la transformación que ha propuesto el Presidente López Obrador. Si las cosas continuaran igual, de poco hubiera servido la expresión de los ciudadanos que decidieron con su voto que el gobierno actúe distinto.

Desde el Congreso hemos hecho reformas para que la nueva administración tenga instrumentos que le permita ser más eficiente, que atienda el reclamo de la sociedad para acceder a un sistema de justicia que cumpla con su responsabilidad y para que todos puedan participar directa y democráticamente en las decisiones; revisamos la estructura orgánica del Ejecutivo; habrá nuevas Secretarías, pero más allá del cambio de nombre o de su ubicación, los cambios son para que puedan asumir plenamente la responsabilidad con resultados óptimos. La nueva etapa de México requiere de la colaboración de todos, basada en la confianza y en la certeza de que el gobierno sabrá responder a las necesidades de los ciudadanos. La esperanza y el entusiasmo con el que se empeñaron y por el que votaron tendrán una recompensa que será un futuro promisorio para las actuales y las próximas generaciones. Esa será la Cuarta Transformación de México.

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