México y migración, un asunto humanitario

El tema de la migración es una cuestión de gran complejidad que debe analizarse desde su origen para poder resolverse correctamente.

 

En el caso de América Latina las condiciones de subdesarrollo y de pobreza que se viven en diversas naciones con frecuencia propician el desplazamiento de numerosos grupos sociales como ha estado sucediendo en los últimos tiempos.

De ahí que el gobierno mexicano haya propuesto en diversos foros internacionales la colaboración de los países con un mayor grado de desarrollo para apoyar a las comunidades de los países con mayores desventajas.

Esta situación de desplazamiento de grupos sociales provenientes de países al sur de nuestras fronteras ha tenido que complementarse para que el ingreso y tránsito por nuestro país se realice conforme a la Ley, con orden y, por supuesto, con respeto a los derechos humanos.

Lamentablemente, se ha dado cuenta a través de los medios de comunicación de algunas circunstancias que son totalmente reprobables en el trato hacia los migrantes.

En ese sentido, es indispensable que se lleven a cabo las investigaciones sobre el comportamiento indebido de algunos servidores públicos contra la migración y se les sancione administrativamente e incluso si hay delitos que perseguir se castiguen.

México siempre se ha distinguido por su solidaridad con los migrantes que por diversas razones han tenido que dejar sus lugares de origen y nuestra política migratoria debe distinguirse de otras por su carácter humanitario.

En ese sentido, las autoridades deben actuar conforme a la Ley y con enorme sensibilidad para que esas personas que en realidad están de tránsito en nuestro país pueda hacerlo en las mejores condiciones de seguridad y con un absoluto respeto a sus derechos.

Texto publicado en Publimetro.

Migrantes por una vida digna

Nuevamente el tema migratorio se ha con­vertido en un asunto de atención de la opi­nión pública, debido a que en la frontera sur de México están surgiendo presiones de grupos de centroamericanos que buscan pasar por nuestro país en busca de una for­ma de vida distinta en Norteamérica.

La incursión de numerosos contingen­tes, principalmente de personas que vienen de Honduras está llamando la atención de las autoridades federales y locales y por su­puesto de la sociedad en general.

Se trata de un asunto delicado, pues el primer punto que debe cuidarse es el res­peto de los derechos humanos de los mi­grantes y cualquier acción que se tome también debe ser congruente con la legisla­ción mexicana.

La migración es un asunto complejo, pues es evidente que en este caso se trata de movimientos sociales que salen de sus luga­res de origen impulsados por la situación de pobreza en que se encuentran esas perso­nas y la falta de oportunidades por las con­diciones de un desarrollo precario en sus países.

Esa es la causa principal de que tengan que abandonar su tierra y a sus familias.

Por eso, el Estado mexicano ha expresa­do su solidaridad con los migrantes y les ha ofrecido tener una estancia en el país, den­tro del marco de la Ley, con la condición de que el ingreso al país sea de forma ordenada y pacífica.

Para ello, se requiere actuar con gran sensibilidad y que todas las acciones sean respetuosas de los derechos humanos de los migrantes.

En ese sentido, la política migratoria so­lidaria y de apoyo a las naciones de donde salen para impulsar su desarrollo permiti­rán que esos movimientos sean más orde­nados e incluso disminuyan con el tiempo.

Por lo pronto, nuestro país debe actuar, como lo ha venido haciendo en los últimos meses, con prudencia y en forma humani­taria comprendiendo que la gran mayoría de esas personas lo único que buscan es una oportunidad para alcanzar una vida digna.

Texto publicado por la Sen. Mónica Fernández Balboa en diario Tabasco Hoy AQUÍ